Última Columna Ed. 580

Por: Francisco Pacheco Beltrán

Día 9: ¡México, México, México!

En las gradas retumban los gritos de ¡México, México!, las banderas ondean, los aficionados, gritan, se toman fotos, muestran sus sombreros, gorras y disfraces tricolores, llegó el día y sólo faltan unas horas para que comience el juego contra Camerún.

Y cómo si fuera una jugada del destino para echar a perder la fiesta que anhelan los mexicanos en Natal, desde temprana hora se suelta un aguacero que pone de cabeza a quienes van al estadio Las Dunas.

El programa implica llevar primero las maletas a la rodioviaria en donde vamos a salir a las 9:15 de la noche rumbo a Fortaleza en un Oníbus del Nordeste, declinamos pedir un taxi en la idea de tomar un autobús.

La lluvia es intensa y en la tienda de la esquina optamos por tomar un taxi, con la ayuda del tendero que le pregunta cuánto vale el pasaje el cual ronda en los 40 reales, vamos hasta la rodioviaria y regresamos en el mismo taxi en conjunto con dos compatriotas para compartir el pasaje.

Lluvia que mata a la afición, el operativo vial obliga a caminar desde más de dos cuadras, estamos empapados cuando llegamos a la entrada del estadio, ahí la ventas de los patrocinadores, lo mismo coca cola, que Budwaiser, Mc Donalds en fin cada una de las empresas autorizadas para vender en la Copa.

El grito de México se escucha con fuerza, los aficionados se agrupan y  con una grabadora se escucha “El Rey” mientras los sombreros, las banderas y todos los distintivos de México que se unen en un solo lugar.

Luego de pasar por los filtros de seguridad, entramos al estadio, buscamos la puerta de entrada a donde se encuentran los lugares y se observa imponente el césped donde una hora más tarde se desarrollará el juego.

Me quito la chamarra y la playera tricolor así como los calcetines para tratar de que se sequen un poco mientras poco a poco la afición va llegando al estadio y la lluvia no para de caer, la llamada de Radio Guerrero no entra por falta de señal de celular, finalmente logro entrar al enlace ya pasados unos minutos de las diez de la mañana hora de México.

Abucheos cuando sale la selección de Camerún, los minutos pasan rápidamente y poco a poco a pesar de la lluvia el estadio va tomando forma tricolor, los mexicanos estamos presentes para llevar aliento a los seleccionados.

Faltan 30 minutos para que comience el juego y el grito de ¡México, México, México!, retumba cuando sale la selección mexicana, la adrenalina sube entre los asistentes que ondean las banderas y gritan una y otra vez el ¡México, México, México!, luego de unos minutos regresasn los jugadores a los vestidores.

Y llega el momento de vibrar con el himno nacional mexicano, en la ceremonia de inicio, nos paramos y tras las  notas musicales de Jaime Nunó, cantamos la letra de González Bocanegra: “Mexicanos al grito de guerra…”

Viene el silbatazo inicial y comienzan las acciones, la algarabía en las tribunas es absoluta, los gritos de apoyo a los nuestros y el tradicional grito acompañado de las manos en alto con temblorina en el despeje del portero adversario: ¡Puuuuuuuuuuuuuuuuuto!, los aficionados desgarran la garganta una y otra vez con el ¡México, México, México! Mientras los minutos pasan y el gol se niega, unas veces por las fallas de los nuestros y otras por el arbitraje que anula dos goles a nuestro parecer que debieron ser buenos.

En las tribunas se escuchan “el cielito lindo”, canción popular mexicana que se afianzado entre la afición que la canta como un himno secundario, en apoyo al tricolor, la gente se saca fotos y a pesar de las restricciones anunciadas por FIFA hay cámaras grabando, otros meten sus tablets y registran la historia, yo lo hago con mi celular, mi cámara fotográfica se mojó y se niega a seguir trabajando.

En la tienda donde venden cerveza a 10 reales o refrescos, los aficionados opinan, de seguir así no se auguran buenos  resultados con Brasil y Croacia, sin embargo la esperanza sigue.

Llega el segundo tiempo y continúa el partido hasta que de pronto llega la jugada esperada y el estadio retumba ¡Gooooooooooooooooooooool! Los vasos de cerveza vuelan, la gente se para, grita, las baderas ondean y el ¡México, México, México! Se corea con mayor intensidad.

En el sonido se escucha ¡Gol anotado por Oribe Peralta, Mexico 1, Camerún 0”, mientras tres aficionados de Camerún que están debajo de nosotros guardan la trompeta y se quedan en silencio, luego de que la mayor parte del partido eran muy protagónicos.

Entra Chicharito Hernández al juego y se escuchan los aplausos reconociendo su talento y exigiendo que cumpla con el cometido de meter más goles, y a pesar de fallar estando solo frente al arquero, la afición le da ánimos con aplausos.

Llega el silbatazo final y la locura en las tribunas es total, el ¡México, México, México!, retumba una y otra vez, las banderas ondeando y los jugadores luego de intercambiar playeras con los de Camerún, se acercan a la tribuna y agradecen el apoyo brindado.

La lluvia sigue y en las calles predominan las playeras verdes de la selección mexicana, los automovilistas tocan el claxon y gritan en portugués ¡Meshicu!, no hay transporte público por la huelga, caminamos largo trecho hasta que nos alcanza un oníbus que nos deja cerca.

Llegamos y en la espera, comemos y vemos el juego de España contra Holanda en donde la naranja mecánica despedaza a la  Furia Roja 5-1, y luego Chile gana a Australia ganó 3 a 1, a las nueve y media de la noche salimos en autobús rumbo a Fortaleza distante a unos 700 kilómetros…

Polilla… Que los diarios en Fortaleza señalan que le robaron a México dos goles… Que las lluvias afectaron nuevamente algunas regiones de Guerrero… Que el diputado Omar Jalil está organizando a través de redes sociales un concurso para regalar playeras… Hasta mañana.

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