Última Columna Ed. 1984

Por: Francisco Pacheco Beltrán

Día siete: México en Natal

Por la avenida principal se observan las banderas de México colocadas junto con las de Brasil, ¡Viva México!, gritan algunos brasileños cuando pasamos rumbo a la parada de autobuses que nos van a llevar a la Rodoviaria para buscar los boletos de autobús rumbo a Fortaleza.

Esta vez vamos a perder el vuelo comprado con anticipación luego de que encontramos los boletos para el juego del tricolor contra Camerún y necesitamos comprar un boleto de autobús, porque los vuelos están saturados y son muy caros.

En Natal, la vida parece transcurrir sin prisas, la copa se refleja en las playeras amarillas que portan sobre todo las mujeres que caminan por las calles de la ciudad y que de cuando en cuando sonríen sin inhibiciones.

Es Brasil, es la copa, es el país del futbol, es el país del “jogo bonito”, la inauguración será al día siguiente a las cinco de la tarde hora local.

Y en el estadio de las dunas, donde jugará la selección mexicana se observan a los empleados trabajando, grandes ollas tiran el concreto a unas cuantas horas de que comience la fiesta mundialista.

Seguimos hasta la rodoviaria y encontramos boletos para Fortaleza a las 9 y media de la noche, llegaremos a eso de las cuatro y media del sábado y en consecuencia optamos por cancelar el hospedaje de una noche que habíamos reservado, esto costará 40 reales de penalización.

Las noticias locales dicen que los choferes del transporte público se irán a paro a las cero horas del día siguiente, están pidiendo el 16 por ciento de aumento salarial, mientras en el centro en la alcaldía, los trabajadores mantienen un paro con mantas manifestando sus exigencias, una patrulla tiene encendida la torreta.

Oscurece temprano, a eso de las cinco y media de la tarde y caminamos por el centro hasta donde está el bullicio de la Cidade alta, ahí se encuentra el Bar Ze Reeira, en donde se ofrecen platos de carnes, pollo o mariscos, a los que se acompaña con frijoles negros, ensalada y arroz por con precios de 15 a 30 reales, y cervezas de 600 ml por 4 reales, ahí llega un grupo de mexicanos con sus playeras verdes que quieren servicio, pero la lluvia ha obligado a levantar las mesas colocadas en un andador.

En este lugar en la inauguración de la copa, se colocarán pantallas y será un hervidero de gente nos dice la mesera que no deja de sonreír cuando nos explica que los platos son muy grandes y que uno alcanza para dos, no sabe la cantidad de hambre que llevamos y pedimos uno cada uno.

Tomamos el autobús de regreso a Ponta Negra, vamos pasando las calles donde se observan los turistas y nos bajamos mucho antes, lo que obliga a caminar y caminar, martirio que mis pies sufren con unas tremendas ampollas provocadas por mis huaraches que no sé cómo le voy a hacer mañana, si no hay transporte por el paro para caminar… Es casi media noche cuando llegamos a la Pousada Italia en donde no resta más que dormir.

Polilla… Que Raúl Castañeda llamó para que pase un reporte en Radio Tecampana de Teloloapan… Que nos llegan noticias hasta aquí que las lluvias están muy fuertes en Guerrero… Hasta mañana.

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