Guerrero: Otro fracaso de la guerra contra el narcotráfico

30-10-2019

Zorayda Gallegos y Laura Sánchez Ley
Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI)

En Guerrero —según las autoridades y notas de prensa —han tenido presencia, al menos, tres grandes cárteles: Guerreros Unidos; Beltrán Leyva y la Familia Michoacana.

Esta investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) encontró que del 2006 a la fecha, han sido detenidos, de los llamados más buscados u objetivos prioritarios, cuatro presuntos miembros de los Guerreros Unidos; 22 de los Beltrán Leyva y 22 de la Familia Michoacana.

De estos casos solo uno derivó en una sentencia condenatoria irrevocable por delincuencia organizada. Fue contra Rigoberto Rentería Andrade, uno de los principales operadores del Cártel de la Familia Michoacana, según informó la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ese año.

Desde el año 2010 la entonces Procuraduría General de la República (PGR) ofrecía una recompensa de 5 millones de pesos a quien brindara información que permitiera su captura. El 21 de marzo del 2014 se le impuso una pena de 10 años en prisión y 250 días de multa por el delito de delincuencia organizada.

Si el reciente operativo contra Ovidio Guzmán hubiera tenido éxito durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, nada garantizaba que pudiera quedarse en prisión por delitos relacionados con el narcotráfico.

A lo largo de esos 12 años, durante la guerra contra el narcotráfico en México, se detuvieron a 233 personas a quienes se etiquetaron como las más buscadas del país: las anunciaron en sus informes de gobierno, en el Diario Oficial de la Federación o más tarde fueron catalogadas como “objetivos prioritarios” por su presunta jerarquía dentro de los cárteles.

Sin embargo, esta investigación periodística de MCCI revela que apenas lograron sentenciar a 13 de ellos y fue por delitos menores como posesión de armas o de drogas. La Procuraduría General de la República (PGR) -ahora transformada en Fiscalía- perdió batallas en los tribunales. Tan solo en dos casos obtuvieron penas irrevocables por delincuencia organizada, es decir, una por sexenio.

De las 13 sentencias condenatorias irrevocables, 10 de ellas fueron por delitos menores de portación de armas con penas de uno a cinco años —como en el caso de Sandra Ávila Beltrán, la “Reina del Pacífico”—, una por lavado de dinero —la de Vicente Carrillo Leyva—y solo dos por delincuencia organizada.

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