#Opinión – El voyerista Ed. 2600

Por Alfredo Guzmán
¿2018, año de la consolidación?
Todos los gobiernos tienen procesos que vivir. En el caso del estado de Guerrero, se han liberado críticas en el sentido de que la propuesta de campaña ligada al “Orden y Paz”, no ha sido fortalecida. Hay obras, crecimiento, trabajo, recuperación de factores como el turismo, y la beligerancia que mostraban algunos actores, se ha reducido; hoy el magisterio, los estudiantes de Ayotzinapa y algunos grupos de presión, han entrado en un periodo de impasse.

Cuando llegó Astudillo, se vivían tiempos de caos por todos lados.
Hoy en el estado de Guerrero, se vive dentro de la normalidad democrática. O sea, se vive con temor, con zozobra y con angustia que en ocasiones, quiere convertirse en histeria colectiva, cuando desaparecen algunas personas y luego aparecen ejecutadas, o cuando alguien se va de casa por regaños y enfados y regresa la calma, cuando regresan sanos y salvos.

En ambos casos es lamentable. Más cuando la vida se pierde. Y en ello fincan muchos el reclamo de que no hay orden ni paz.
Cierto, es que el gobernador Héctor Astudillo Flores, reconoce y no es omiso, cuando asegura que si no fuera por la violencia que imponen grupos ligados a la delincuencia organizada, Guerrero, viviría mucho mejor. Hay elementos que establecen que el estado de Guerrero camina hacia otros derroteros.

Lo anterior es cierto. El hecho de que en el estado se haya contenido la violencia en comparación con otros años, nadie lo reconoce, porque reclama que sólo hubo 7 homicidios menos que 2016. Hasta en eso somos pichicatos. Por algo se empieza.

Y hablo de consolidación política del actual gobernador, luego de que no ha dejado pasar dos acciones, donde manda mensajes, en el sentido de que no se tolerarán excesos de nadie. La toma de la policía preventiva en Chilpancingo y el ingreso a una zona como la Concepción, donde Marco Antonio Suástegui y su hermano, decían ser dueños, son eventos que si presentan resultados positivos, la ciudadanía se los agradecerá.
Y quienes no ven lo duro sino lo tupido son los diputados locales, quienes desde el primer día, han estado recibiendo presiones y hasta órdenes de un presidente municipal con permiso, como lo es Marco Leyva Mena.

Y tienen varios pendientes que sacar, luego de que sólo les quedan algunos meses, para concretar sus actividades, ya que varios querrán saltar a otra encomienda política, que les dicte su partido, puesto que 2018, es un año electoral.
Reconozco que Marco Leyva es un ciudadano inteligente, pero equivocó la estrategia. Salió de su marasmo, pero las luces lo debieron deslumbrar, luego de suponer que con sólo avisar que ya regresa, los diputados, quienes ni siquiera lo estaban esperando, los tomó por sorpresa.

Y golpeó el avispero de sus enemigos políticos, y ya lo tienen acorralado. La Auditoría General de estado (AGE), le recordó que sacó documentación oficial de la oficina y por ello, no se pueden presentar los informes correspondientes. Que no ha comprobado 6 millones de pesos. Los diputados de fracciones antagónicas al Partido Revolucionario Institucional, ya lo esperan para revivirle un juicio para desaforarlo, por delitos que supuestamente cometió en su encomienda.

Y así las cosas, más le valía quedarse tranquilo y no hacer olas. Pero como no es marino, sino rural, pues se subió a su macho y por ahí anda buscando camorra.

 

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