Marichuy Patricio, la candidata indígena atrapada en el círculo rojo

LUIS PABLO BEAUREGARD

Eréndira Sandoval dice simpatizar con los zapatistas desde hace 16 años. La entrada del Ejército de Liberación Nacional a la Ciudad de México en marzo de 2001 dejó una profunda huella en esta ingeniera en sistemas de 37 años. A lo largo de este tiempo conoció los cincos caracoles que los zapatistas formaron en Chiapas. Eso la convenció para recaudar firmas por María de Jesús Patricio, la indígena que busca llegar a la boleta en las elecciones presidenciales de México de 2018. “Es posible replicar la forma de Gobierno de los caracoles a nivel nacional”, comenta la también defensora de derechos humanos.

Sandoval estuvo este fin de semana recopilando apoyos para Marichuy en la Cineteca Nacional. Fotografiaba con su celular las credenciales de electores del público de películas bosnias e indies mexicanas. En total reunió 25 firmas el domingo junto con un compañero. Es tan solo un rasguño a las 866.593 firmas que los candidatos independientes deben conseguir antes del 13 de febrero para aparecer en la boleta. Hasta el momento solo ha conseguido 22.340 apoyos. Sus auxiliares y simpatizantes se han quejado de por las fallas en la aplicación presentada por el Instituto Nacional Electoral (INE), la autoridad electoral, para recabar apoyos.

Patricio, una nahua de 53 años, es considerada la candidata de los zapatistas. Sus raíces también la hacen la aspirante natural, al menos sobre el papel, de los más de 11 millones de indígenas que hay en el país. Sin embargo, este 10% de la población mexicana, repartida en 68 pueblos, es un mosaico multicultural que no es uniforme. “La candidatura de Marichuy también intenta articular de manera definitiva y permanente a las comunidades indígenas en el país”, dijo este martes el escritor Juan Villoro en una conferencia.

Villoro, que se ha interesado siempre como lo hizo su padre Luis Villoro en el tema indígena, es uno de los principales promotores de las aspiraciones de Patricio. El autor forma parte junto con académicos, intelectuales y otros personajes culturales de Llegó la hora del florecimiento de los pueblos, la asociación civil que auxilia a Marichuy en su campaña. Entre sus integrantes están el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Pablo González Casanova; el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma; el cineasta Juan Carlos Rulfo; la promotora cultural María de Jesús de la Fuente, viuda del muralista Pablo O’Higgins; el músico Óscar Chávez, el dramaturgo Luis de Tavira; la fotógrafa Graciela Iturbide, entre muchos otros.

“Este proceso es un referéndum sobre el racismo en México”, considera Magdalena Gómez, académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) e integrante de la citada asociación. La maestra en la licenciatura de Educación Indígena afirma que los sectores estudiantiles también son aliados naturales de la candidatura de Marichuy. “En Zacatecas [un Estado al norte de México] se está movilizando la universidad a pesar de que es una región que no tiene mucha presencia indígena”, asegura. La región tiene 46.000 estudiantes de nivel superior. Y menos del 1% de su población total habla una lengua indígena.

Marichuy mostrará su verdadero músculo universitario el próximo martes 28 con un evento a las 16.00 horas en la explanada de Rectoría de la UNAM. “Será un acto universitario en el que se invitará a otras instituciones educativas, la Universidad Iberoamericana [privada] ha mostrado también interés”, considera Gómez. “Habrá centenares de auxiliares para recabar firmas y apoyos”, dijo esta mañana el antropólogo Gilberto López y Rivas.

Marichuy está tratando de cerrar alianzas más allá de los círculos universitarios e intelectuales. López y Rivas reveló que la candidata indígena se reunió recientemente durante varias horas con un poderoso sindicato de obreros de la región maquiladora de San Luis Potosí.

 

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