La opinión de Hugo Figueroa Ed. 743

VIOLENCIA COTIDIANA, PESADILLA COLECTIVA
Hugo Figueroa Ocampo

“Es que andaba en malos pasos,dicen que se juntaba con malandrines”. “Es que le cobraban cuota y ya no pudo pagar”; “iba pasando por ese lugar cuando se suscitó la balacera y lo mataron”; “estaba comprando en ese negocio cuando llegaron en una moto y mataron al dueño del negocio y también a él; etcétera, etcétera, etcétera. Lo anterior son expresiones de la gente al comentar un nuevo asesinato, un enésimo hecho de violencia en la ciudad de Taxco o en alguna comunidad del municipio.
La violencia es el pan de cada día en nuestro país, tan es así que organismos internacionales se atreven a decir que en México vivimos en un estado de guerra. HectorAstudillo Flores utilizó a manera de slogan publicitario-electoral el orden y la paz para Guerrero, frase que en nuestra realidad ni se asoma tan siquiera por error, por lo que el mismo mandatario estatal ha tenido que reconocer que su frase fue solo para ganar votos, es decir, demagogia pura para embaucar electores ansiosos de caminar por las calles con tranquilidad, de estar en paz en sus casas, de transitar por las carreteras sin temor.
Estamos ante una terrible amenaza que nos quita la tranquilidad todos los días, porque de por si hemos padecido una crisis económica desde hace décadas debido a malos gobiernos del PRI y del PAN a nivel federal que solo han servido para enriquecer a unos cuantos y empobrecer a las grandes mayorías. No se visualizan soluciones a los problemas de violencia que padecemos, medio toma relavancia la propuesta de legalizar ciertas drogas como la marihuana, aunque debe observarse que también hay bandas que solo se dedican al secuestro, la extorsión, robos y asaltos. Apenas la gente obtiene recursos económicos para vivir y resultan amenazas de gente que les quita el poco ingreso 1que obtienen con tanto esfuerzo.
La vida cotidiana de muchas familias se ha covertido en una pesadilla, en una terrorífica realidad que vivimos y que de repente pareciera que las autoridades son indiferentes a nuestros problemas. La mayoría de los mexicanos hemos perdido por lo menos a un familiar o amigo victima de la violencia imperante. Quién sigue, nos preguntamos con miedo y hasta con cierta resignación de pensar que podemos ser las próximas víctimas colaterales o producto de un secuestro o extorsión.
Reitero que no observo por ningún lado soluciones viables y prácticas de parte del gobierno para acabar con esta pesadilla, porque el sistema gubernamental sigue empobreciendo a la gente, sigue sin aterrizar la legalización de ciertas drogas para comenzar a acabar con una parte de las causas de la violencia.
Claro que también si hubiera salarios mejor remunerados y más empleos, serían factores que contribuyan de igual manera a iniciar la consolidación de una sociedad armónica.
Salimos a la calle con el mejor ánimo, con la buena vibra, aunque de repente obscurece nuestro sol un nuevo hecho de violencia, y más aún nos ensombrece saber que la víctima era un amigo o familiar que caminaba por ese lugar o que estaba comprando en ese negocio, o que ya no pudo pagar la cuota. Las amenazas a los que escribimos sobre estos temas son frecuentes, la auto censura nos invade, aunque también decidimos arriesgarnos a escribir porque no podemos ser indiferentes a esta pesadilla colectiva.

 

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