La opinión de Hugo Figueroa Ed. 735

PERIODIQUITOS Y FAVORES DE LA SEG A TAXCO

Hugo Figueroa Ocampo

Semana convulsa en el municipio de Taxco de Alarcón, semana del regreso a clases y varias escuelas en la terrible situación de no contar con personal docente suficiente para atender a los niños de las primarias. Fueron madres  de familia de las comunidades de Dolores y El fraile, quienes bloquearon la carretera federal, en el punto conocido como Cerro Gordo, debido a que las autoridades educativas del estado de Guerrero, desde hace un año han hecho caso omiso para mandar 2 maestros a estas instituciones. La paciencia se agotó, el 21 de agosto hacen su primera protesta y las autoridades educativas acuden para comprometerse con mandar profesores a partir del siguiente día.

Pero los días volvieron a transcurrir y la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) no cumplió con lo pactado. Por tal motivo, el 25 de agosto las madres de familia vuelven a tomar la vía federal para exigir al gobierno de Héctor Astudillo a que cumpla y deje de cometer la crueldad de que haya alumnos sin profesores. Durante los bloqueos, periodistas de medios prestigiados como Raymundo Ruiz Avilés y Claudio Viveros Hernández, de La Jornada Guerrero y El Sur, respectivamente, cubrieron estas protestas pacíficas, lo que motivó que policías federales, sector caminos, hicieran acto de presencia en el lugar, y sin sensibilidad social y de respeto a la libre manifestación y el derecho a la información, comenzaran a hostigar a estos periodistas y madres de familia, amenazándolos con iniciar carpetas de investigación ante el ministerio público (MP) por obstruir la vía federal.

Cumpliendo con su amenaza, un tal agente Tapia ordenó a peritos del MP que comenzaran a tomar datos y fotografías de los presentes, y para colmo y fuera de todo precepto legal, directo y hostilmente este agente fotografiaba a los periodistas Raymundo Ruiz y Claudio Viveros. En tanto, otro de los policías federales, que se trasladaban en la patrulla con número 12565, de apellido Rivas, observaba a su compañero Tapia y se reía. Las amenazas y hostigamiento a madres de familia y periodistas continuó durante el acto de protesta, hasta que por fin arribaron autoridades educativas y de gobernación que, en otro tono y con el objetivo de resolver el problema, dialogaron y acordaron con los pobladores de La Cañada.

Pero la cereza cínica de las autoridades al pastel estaba por llegar: El 29 de agosto acude a  La Cañada, la delegada de la SEG en la zona norte, Norma Domínguez Martínez, misma que se reúne con madres de familia de las escuelas primarias de Dolores y El Frayle, en donde faltaban maestros. La funcionaria estatal manifiesta ante los presentes que les hizo “un favor” al enviar a los maestros faltantes a esas instituciones educativas, porque será hasta el 15 de septiembre cuando las autoridades envíen profesores idóneos a todas aquellas escuelas donde faltan y los alumnos están sin clases o el personal docente tiene que sacrificarse para atender esos grupos. “No volvamos lo de una exigencia algo que al final puede ser hasta un favor”, expresó Domínguez Martínez

Y ya encarrerada, la delegada Norma Domínguez,  despectivamente dijo a las madres de familia y frente a los periodistas Raymundo Ruiz Avilés, de La Jornada Guerrero y Federico García García, de la revista Contaxco, que los medios de comunicación no informan correctamente, sino utilizan la información para vender “sus periodiquitos”, lo que motivó el desagrado de los presentes por esa actitud hostil de la funcionaria de educación.

Desafortunadamente  autoridades como la policía federal, ministerio público y de la SEG, han dejado antecedentes de su intolerancia, ineficacia, autoritarismo, falta de sensibilidad social y de respeto a la libre manifestación y el derecho a informar, al asumir esas actitudes hostiles y amenazantes contra madres de familia y periodistas. Por eso, considero necesario  difundir estos hechos inaceptables, porque resulta muy peligroso permitir y callar ante autoridades insensibles que atacan a la prensa y la población.

Ojalá los superiores respectivos de estos servidores públicos no sean omisos e indiferentes ante estos hechos. Por último, manifiesto mi solidaridad con las madres de familia de Dolores y El Frayle, porque su única exigencia es pedir maestros para sus hijos, así como con los periodistas Raymundo Ruiz, Claudio Viveros y Federico García por ejercer un periodismo libre y de servicio a la sociedad, con los riesgos que esto trae consigo.

 

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