Menos mentadas y más apoyo a jóvenes científicos

Por: Jesús Lépez Ochoa.

Aunque soy declaradamente anti Trump, he de reconocer que el retiro de la propaganda con la leyenda: “Somos mexicanos y la madre te mentamos”, retirada de los autobuses urbanos de Acapulco, fue una medida política y legalmente correcta.

De hecho, el anuncio no debió contar con el permiso de la Dirección de Desarrollo Urbano del municipio, de acuerdo con la fracción II del artículo 57 del Reglamento de Anuncios para la Zona Metropolitana de Acapulco, que incluye a los colocados en el transporte público.

Ahí se establece que por ningún caso se otorgará licencia o permiso para anuncios, “cuando su contenido, ideas, imágenes, textos o figuras inciten a la violencia”. Una mentada de madre, es considerada violencia verbal.

Subsanando esa omisión de la autoridad municipal, el secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, pidió el apoyo de la autoridad de transportes del estado para retirarla, aunque por motivos de sensatez política.

Primero, porque Acapulco es un destino turístico que aspira a la recuperación del turismo estadounidense por muchos años a la baja. El enemigo de México es el racista presidente Trump y no los ciudadanos de su país, muchos de los cuales repudian a su presidente pero pueden sentirse ofendidos al ver ese tipo de propaganda.

Segundo, porque mentar la madre es un simple desahogo que en nada contribuye a solucionar las cosas.

Parafraseando a Nicolás Maquiavelo, abstenerse de injuriar es una de las grandes prudencias del hombre, porque la injuria hace al enemigo tener más odio contra nosotros. Todos sabemos que sí alguien odia y es igualmente odioso, es Donald Trump.

Si quienes financiaron esa propaganda realmente quieren ayudar, pueden canalizar sus recursos a organizar a las familias de migrantes acapulqueños, los más desorganizados del estado y por lo tanto con mayor vulnerabilidad ante las medidas dictadas por el presidente gringo.

Si lo duda, cheque cuántos clubes de guerrerenses son de la zona norte del estado y cuántos hay en Acapulco, donde tiene años que no se realiza una sola obra del programa 3 x 1, para que tenga una idea de lo dispersos y desvinculados que están con su municipio, en el que en breve será instalado el Consejo Consultivo de Migrantes por acuerdo de cabildo presentado por el regidor de Movimiento Ciudadano, Arturo López Sugía, y en el que el alcalde Evodio Velázquez Aguirre ha mostrado gran interés.

CIENTÍFICOS DE 17 AÑOS.

Gibrán de Jesús Meza y Adrián Constantino Valencia, son estudiantes CETIS 135 de Chilpancingo, y a sus 17 años han inventado y envasado un pegamento natural a base de una hoja originaria de la Costa Grande de Guerrero que tradicionalmente ha sido utilizada para pegar papalotes.

Fuentes gubernamentales ya informaron que el gobernador Héctor Astudillo Flores ya instruyó a pagarles el vuelo redondo a Kenia, en el continente africano, donde participarán en una competencia internacional de ciencias.

Falta que el alcalde de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, la Universidad Autónoma de Guerrero e incluso los presidentes municipales de la Costa Grande también los apoyen con el hospedaje y la alimentación.

Más allá del apoyo al desarrollo científico y académico de nuestros jóvenes, industrializar su invento podría cambiar el futuro a varias familias de los municipios costeros donde se produce la planta, cuyo nombre no han querido revelar, pero seguramente en Costa Grande saben cuál es.

Estas son las cosas que realmente valen la pena ¿Quién dice yo?

jalepezochoa@gmail.com

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